A Mariana

Limpia es la noche y callada,
La luna en el cenit brilla,
Como lámpara colgada
En recóndita capilla.
La brisa errante y serena,
Mansa suena
Meciendo árbol, hierba y flor,
Y el mundo, en descuido inerme,
Goza o duerme
Sus pesares o su amor.
Yo, constante en mi porfía,
Paso la noche sombría
Suspirando a tu ventana,
¡Mariana mía!
Mas si han de expirar mis quejas
En tus rejas,
No me las abras, Mariana,
Noche ni día.

¡Porque me es tan delicioso
Saber cuándo al fin te roba
Al necio mundo curioso
La oscuridad de tu alcoba!…..
¡Tan grato espiar atento
El momento
En que tu luz expiró,
Por poder decir ufano:
Ora, ¿qué vano
Favorito es como yo?
Me es tan dulce en mi agonía
Saber que en la noche umbría
Suspiro yo a tu ventana,
¡Mariana mía!…..
Mas si han de expirar mis quejas
En tus rejas,
¡Oh, no me la abras, Mariana,
Noche ni día!

Yo bien pudiera mentirte
Palacios, buques, caballos;
En luengas tierras decirte
Que me respetan vasallos;
Porque de tierras ignotas
Y remotas,
Fuera muy fácil mentir;
Mas decirte, aunque quisiera,
No supiera
Si me lo hubieras de oír,
Sino que en tenaz porfía
Paso la noche sombría
Suspirando a tu ventana,
¡Mariana mía!
Mas si han de expirar mis quejas
En tus rejas,
No me las abras, Mariana,
Noche ni día.

Yo no soy más que un poeta
Sin otro bien que mi lira,
Un alma al amor sujeta
Y un corazón que suspira;
Y aunque es verdad que hay algunos
Importunos
Que me aplauden mi canción,
Yo nunca he de hacerles caso,
Porque acaso
Hablillas del vulgo son.
Yo paso cantando el día,
Pero la noche sombría
Paso al pie de tu ventana,
¡Mariana mía!
Mas si han de expirar mis quejas
En tus rejas,
No me las abras, Mariana,
Noche ni día,

Cuando en tus cándidos sueños
Oír tal te vez parece
De compases halagüeños
El son que se desvanece,
No son los tenues lamentos
De los vientos,
Que murmuran al pasar;
No es el ruido de la fuente
Transparente,,
Sino el son de mi cantar.
Porque siempre en mi porfía,
Paso la noche sombría
Suspirando a tu ventana,
¡Mariana mía!
Mas si han de expirar mis quejas
En tus rejas,
No me las abras, Mariana,
Noche ni día.

¿Oyes la lluvia que cae,
Y el aura en sus hilos roto,
Que una voz triste te trae
Mientras tus vidrios azota?
No es la voz de la tormenta
Turbulenta
Que muge con el turbión;
Es el arpa que yo toco
Cuando evoco

Tu sueño con mi canción,
Porque siempre en mi porfía,
Yo velo en la noche umbría
Suspirando a tu ventana
¡Mariana mía!
Mas si han de expirar mis quejas
En tus rejas,
No me las abras, Mariana,
Noche ni día.

Y si al fin de duelo tanto,
De tan amorosas cuitas,
Te cansa el son de mi canto
Y te cansan mis visitas;
Si tu sueño o tus placeres
Ya no quieres
Que turbe importuno más,
Manda que rompa la lira
Que suspira
Tan amoroso compás;
Mas si has de salir impía
A maldecir mi porfía
Cuando lloro a tu ventana,
¡Mariana mía!
Deja que estrelle mis quejas
En tus rejas,
Y no las abras, Mariana,
Noche ni día.

¿Te gusto?

Autor:

One Response to “A Mariana”


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Diseñado por: Supermodne.