A orilla del mar

Blanca, gallarda, envuelta
por la bruma del mar,
la vela al soplo de la tarde suelta,
la nave lejos va.

Boga, boga y se pierde
cuando muere la luz,
allá donde se juntan la mar verde
y el horizonte azul.

¿De qué remotas zonas
viene con rumbo audaz?
¿El viento que hincha sus tendidas lonas,
donde la llevará?

¿Trae el profundo seno
con el oro y marfil,
y con la seda y las esencias lleno
del oriental confín?

¿O entre sus bordas cierra
los que el odio engendró,
monstruos de bronce a los que da la guerra
su atronadora voz?

¿Verá del ancho puerto
la alegre multitud,
o el negro abismo de la mar abierto
será su tumba aún?

Buscando nuevos lares
de la fortuna en pos,
¿dieron, los que allí van, a sus hogares
el triste último adiós?

¿O desde la alta prora
buscan el techo fiel,
en donde se ha contado hora por hora
su tardanza cruel?

Blanca, gallarda, envuelta
por la bruma del mar,
la vela al soplo de la tarde suelta,
la nave lejos va.

Boga, boga y se pierde
cuando muere la luz,
allá donde se juntan la mar verde
y el horizonte azul.

Yo, imagen suya, ignoro
mi origen y mi fin;
si breves dichas o perpetuo lloro
me guarda el porvenir.

Mi alma y ella los mismos
destinos correrán,
yo en dudas y ella entre los dos abismos
del cielo y de la mar.

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